viernes, 5 de enero de 2018

A puerta cerrada.


El hecho de pedir, clamar, o cualquier otra acción emotiva durante la oración, sin cerrar sinceramente la puerta a nuestros sentidos físicos, equivale a seguir conectado con nuestros deseos, con nuestra voluntad, con nuestra evaluación de la situación, de las circunstancias y por ende equivale también a sugerir que la solución o la respuesta de DIOS sea como nosotros la visualizamos. Y entonces, el plan siempre perfecto, bueno y agradable de DIOS lo dejamos a un lado, como una opción solamente.
Hoy te invito a leer detenidamente el texto de la imagen y meditarlo; seguramente escucharás al DIOS de Amor que te guía enmedio de lo que parece ser tu circunstancia.

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